Promoción de la malnutrición

Promoción de la malnutrición (Parte 2)

Parece que algunos profesionales de la salud, sus asociaciones o incluso cualquier “influencer” (lo que es una persona famosa que tiene una gran capacidad de hacer que sus seguidores hagan una u otra cosa), quieren hacernos creer que un grupo de alimentos determinado es más sano sin tener evidencias científicas de ello. Es más, a veces se da la situación de que se recomienda el consumo de algún producto que está expresamente contraindicado por las evidencias científicas. A esto es a lo que nos referimos con “Promoción de la malnutrición”, a recomendar el consumo de productos sin una base científica detrás que lo respalde. ¿Qué lleva a estas personas a promocionar estos productos? ¿Es falta de información, ignorancia, falta de actualización del profesional, ánimo de lucro o un conjunto de todo lo anterior?

En nuestro país hay diversos ejemplos de esta promoción. De hecho hay tanta que se está convirtiendo en ley “si lleva un sello de una asociación de profesionales de la salud, no es sano”.

(Parte 1)

El cuento de nunca acabar…

A pesar de que hemos mostrado dos ejemplos muy llamativos y que encendieron la mecha, la lista es interminable:

  • La Fundación Española del Corazón (FEC) recomienda el consumo de Megared porque “ayuda a proteger el corazón”, cuando el componente que se supone que debe hacerlo (omega 3) está en muy poca cantidad, que se pueden cubrir tomando pescado o frutos secos. Es solo una forma de ganar dinero a costa de la ignorancia de la gente. Solo hay que ver cómo se publicitan como “mejor que el aceite de pescado” diciendo que este complemento no huele a pescado como el otro.
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El perfecto suplemento que no huele

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  • Para colmo, la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), también decidió que era una buena idea avalar el Bollycao de Panrico. Avalando la bollería como merienda perfecta para los niños, ¡claro que sí!, un producto del que su consumo recomendado es 0, el cual, casualmente, no está en el famoso plato saludable de Harvard que realiza una pauta dietética ideal, ni se le espera. Para haberlo avalado nada más y nada menos que una sociedad implicada en la dietética, no se han esmerado mucho en comprobar si un Bollycao, o sea, bollería, era recomendable o no; o quizás lo que les importaba no es que fuese sano…

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  • Pero no creáis que la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) ha tenido ya suficiente con el ColaCao. En su sed insaciable por desprestigiarse a sí misma, ha avalado a Actimel Kids, que afirma que favorece las defensas de los niños, cuando no se ha demostrado, y menos si tiene un 10% de azúcar, que es muchísimo para una bebida que se toma muy rápido. En su envase pone que fortalece las defensas atribuyéndoselo al l. casei (lactobacillus casei). Sin embargo, no se ha demostrado que este tenga ningún efecto relacionado, de modo que añaden otras vitaminas como la B6 (la cual se puede encontrar fácilmente en otros alimentos) y se justifican en la letra pequeña del producto diciendo que “ayuda al correcto funcionamiento de las defensas porque tiene determinadas vitaminas”; pero por la calle ellos siguen reivindicando que es por el l. casei. De hecho, en Reino Unido obligaron a retirar parte de su publicidad por considerarla engañosa.

 

  • Hay otro producto que le interesa también mucho a la Fundación Española del Corazón: Avenacol, de Cuétara. Con un 21% de azúcar nada despreciable, nos pretenden decir que ayuda a reducir el colesterol. Es verdad que se recomienda el consumo de 3 gramos de beta-glucanos de avena al día para reducir el colesterol. Para cubrir esta cantidad a base de estas galletas necesitaríamos consumir 135 gramos, lo que equivaldría a 7 u 8 galletas, 30 gramos de azúcar nada más y nada menos, un 6% de las calorías diarias (para el 3% que es el máximo de porcentaje de kilocalorías por la ingesta de azúcares libres). No hace falta preguntarse mucho por qué gran cantidad de los “alimentos funcionales” están en listas de riesgos. En este tipo de productos se esconde un gran problema. Si la gente toma estos productos para compensar una mala dieta, cabe la posibilidad (casi segura) de que al utilizarlos supriman otros alimentos sanos (hortalizas, frutas, legumbres y frutos secos) porque crean que ya no los necesitan, o incluso seguir una vida sedentaria por el mismo principio.

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  • Y por último, el paté de atún La Piara, avalado por nuestra queridísima Asociación Española de Pediatría (AEP). Para este caso no encuentro mejores palabras que las que escribió Sara Garcés:

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Todos los productos son consentidos por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que a pesar de que puede considerarse que es publicidad engañosa, tienen algún componente que en mayor o menor medida realiza la función que han anunciado, aunque sea en muy poca cantidad. Y hasta que las leyes dejen de permitir avalar productos a las asociaciones relacionadas con la salud siempre que sea sin ánimo de lucro o a utilizar esos recursos para promover la salud (artículo 44 del BOE del 6/6/2011), seguirán existiendo asociaciones que se vendan.

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